Libro Antropología Psicológica: Hacía una teoría de la integración de la psicología (Parte 1 de 3)

¿ La falacia del psicoanálisis ?

Enumeraremos algunas de las principales características del psicoanálisis. Tiene una gran preponderancia en los Estados Unidos, en donde la mayoría de los médicos residentes no tienen intención de dedicarse por completo al psicoanálisis, pero casi todos son analizados como parte de su preparación. El psicoanálisis fue, en su tiempo, un proceso breve(…) de semanas o meses, pero en un reporte de 1972 la duración de un análisis completo era entre cinco y seis años. Este análisis es la terapia para los individuos con altos ingresos y educación superior(…) convirtiéndose en un símbolo psíquico de prestigio.

El análisis es para los relativamente jóvenes de entre treinta y cuarenta años. Encontramos una fuerte proporción de pacientes judíos, tendencia relacionada probablemente con el gran número de analistas judíos, tradición iniciada por Freud y sus discípulos.

El paciente típico es del sexo femenino (sesenta y dos por ciento del total), de raza blanca (noventa y siete por ciento), clase media y “neurótico”. En un estudio de Maryland, el 40 por ciento de los pacientes eran judíos; el 33 por ciento, protestantes; el 13 por ciento, católicos, y el doce por ciento, sin afiliación religiosa. Otro estudio de la American Psychoanalytic Association confirma, en general, estas cifras(,..) con un 45,2, 43,6 y 10.1 por ciento de católicos.

En Estados Unidos el psicoanálisis posee como atractivo: el prestigio. Hay además una estricta selección para el analista freudiano clásico, a través del American Psychoanalytic Association. La comunidad psicoanalítica está geográficamente concentrada en grandes urbes como Nueva York y los Angeles. Internacionalmente el psicoanálisis está relativamente poco extendido, aunque su influencia va ganando terreno, se nos decía hace 36 años.

En el análisis vamos a encontrar entre otras cosas: en la necesidad de revelar todo y de seguir instrucciones como un niño(,..) se tiene una “experiencia humillante”, generalmente de naturaleza erótica. Encontrar que el analista habla poco o casi nada, es el silencio que el doctor John Frosch cree puede desencadenar psicosis temibles; y que se comporta escrupulosamente “neutral” en relación a las acciones o motivos del paciente; además no puede ayudar al paciente, porque ese trabajo es de la psicoterapia, no del psicoanálisis.

La transferencia es lo que proyecta el paciente hacia el analista; y la contratransferencia, lo que proyecta el analista al paciente, muchas de las veces de origen erótico. Y hasta los pacientes más obtusos aprenden rápidamente que el psicoanálisis es una psicología intensamente sexualizada, empezando desde sus hipótesis de una sexualidad infantil.

Pero donde el analista ejerce su poder a través de sus fantasías, es en la interpretación. Como un gran mago empieza a escarbar el sombrero sin fondo que se llama inconsciente. En este juego mágico y detectivesco va encontrando, recuerdos, asociaciones de palabras, sueños, fantasías, actos fallidos, libres asociaciones, traumas, transferencias, resistencias, tratando de encontrar la conexión oculta. “Una docena de psicoanalistas que escucharan el mismo material, probablemente formularán una docena de estimaciones diferentes de su significado inconsciente. Hay mucho de conjetura en la interpretación.

La vida, insisten, es un juego de determinismo psíquico donde virtualmente no existen accidentes o pensamientos casuales. Lo que parece producto del azar es, en realidad, parte del plan del Gran Inconsciente. Y junto a las fantasías van los símbolos. Millones de devotos psicológicos han sido convencidos de que las cosas son a menudo lo opuesto de lo que aparentan. El proceso se denomina formación de reacción, origen del moderno estereotipo de considerar a la gente como si fuera en realidad el reverso de lo que aparenta. Y lo mejor de todo, nuestros aspiraciones más limpias, así como “nuestros éxitos culturales más elevados lo debemos a la sublimación de nuestros instintos infantiles”. El resultado es un síntoma neurótico. Todos somos vulnerables. Ni siquiera la educada madre moderna puede proteger a su hijo de la plaga. El conflicto neurótico es inevitable. El poder del ego sobre el id, nos dicen, está en sus mecanismos de defensa como: la proyección, el aislamiento, el desplazamiento, la anulación, la negación y otros como, la represión (que tiene un lugar especial en la formación del inconsciente), la racionalización, la intelectualización, la formación reactiva y la regresión. En el psicoanálisis moderno, el análisis de las resistencias, transferencias y mecanismos de defensa del paciente ha reemplazado a los sueños como la “via regia hacia el inconsciente” que  los eran para Freud. Pero alguna interpretación de los sueños es todavía vital para el ritual analítico.    Los sueños han desafiado al hombre a través de la historia. Su clave era que todos los sueños, ya fueran agradables o pesadillas, eran en realidad satisfacción de deseos. Pero lo que creemos que soñamos es solo el contenido manifiesto, la historia verdadera hay que traducirla para llegar al sueño latente que incluye símbolos de un “ tipo predominantemente sexual”, como dice el mismo Freud. Y siguiendo los mágicos opuestos los sueños significan a menudo lo contrario de lo que parecían. En síntesis la conclusión a la que podemos llegar en este tipo de interpretaciones es:  yo soy lo que no se que soy.

En Estados Unidos, la mayor parte de la psiquiatría tiene orientación psicoanalítica. Pero hasta aquellos psiquiatras que supuestamente no tienen orientación psicoanalítica usan en sus clientelas una buena cantidad de teoría analítica, con todo, al psicoanálisis no solo se le acusa de no probar su eficacia, sino de mantener un estricto sentido de anticiencia. Con todo lo expuesto, cabría preguntar ¿ Por qué a persistido esta orientación hasta ahora ? Muchos opinan que es una forma de vida mantenida por un sistema de adoctrinamiento interno y de intimidación externa que rivaliza con la iglesia más estricta(…) se ajusta a todos los criterios de una fe dogmática, incluido el sentido de infalibilidad.

 

Actualización::

En el caso de las Pseudociencias, los que opinan diferente, suelen formar parte de una conspiración que quiere ocultar la verdad por algún interés; son críticos envidiosos de nuestros ídolos, o bien los detestan por razones personales. El argumento en contra no nos interesa, o tal vez no somos capaces de cambiar de opinión. Tal vez si cambiáramos de opinión, años de estudio se irían a la basura, y no hablemos de la posibilidad de ganar dinero, si así fuese el caso. Un científico puede estar trabajando durante años en alguna teoría, hasta que encuentra evidencia que lo contradice, Si los resultados de la vida real no coinciden con sus predicciones, se ve obligado a reformular la teoría o abandonarla, sin más. Sin importar las horas, días y años perdidos. Pero un científico falso, o pseudocientífico, modificará los resultados de sus experimentos, inventara otros tantos y utilizará diversas artimañas para hacer cuadrar su teoría.

Michel Onfray (francia,2010), nos dice en su libro “El crepúsculo de un ídolo, la fábula freudiana.” que la historia de las modernas ciencias de Psique son un relato lleno de arbitrariedades, prejuicios, subjetividad y despistes como no se da en ninguna otra rama de las ciencias naturales. Que, sin embargo, bien enfocado como negocio es uno de los más prósperos y boyantes que existen.

En el artículo “Una Nebulosa Sin Consistencia”(2010), Mikkel Borch-Jacobsen se pregunta ¿Cómo explicar que una teoría falsa como el psicoanálisis haya tenido tanto éxito? ¿Cómo hemos podido engañarnos hasta este punto?. Y agrega, precisamente porque es perfectamente vacía, perfectamente hueca, esta teoría pudo propagarse como lo hizo, y adaptarse a contextos tan distintos. El psicoanálisis no existe; es una nebulosa sin consistencia, un blanco en perpetuo movimiento. Basta consultar cualquier artículo del “Diccionario del Psicoanálisis” de Laplanche y Pontalis para darse cuenta de que el “psicoanálisis” ha sido desde el comienzo una teoría que se renueva (o flota) permanentemente, capaz de tomar los virajes más inesperados. Freud se permitió a menudo cambiar sus teorías cuando percibía que estaban invalidadas por los hechos (Clark Glymour, Adolf Grünbaum), pero se confunde rigor falsacionista y oportunismo teórico. Ningún “hecho” era susceptible de refutar las teorías de Freud, las adaptaba a las objeciones que se la hacían.

Por último nos dice, Freud usó métodos dudosos para realizar sus experiencias, mintió sobre algunos, plagió otros, y jamás comprobó alguna idea.

En Francia y en Argentina se conocen como los países más freudianos del mundo. En los Países Bajos, el psicoanálisis es casi inexistente en tanto terapia. En Estados Unidos los que se psicoanalizan han bajado considerablemente. Sin embargo, en gran parte del mundo, la terminología analítica está mezclada en el lenguaje común de muchos terapeutas, y a la inversa, en el empleo del lenguaje común, el uso de ciertos términos, pareciera provenir del psicoanálisis.

 

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