MODELOS VITALES DE SUPERVIVENCIA
Disponer de la necesaria fuerza vital [A33] significa estar en condiciones de obtener y mantener los objetivos para la supervivencia (H. S. Sullivan). [A34]
Los modelos vitales básicos son el resultado de los factores genéticos, los aprendidos y los modificados por la experiencia (Watson), como formas de conducta-acción en que aplicamos la energía vital ante los objetivos y las resistencias y obstáculos del medio. Los modelos vitales de supervivencia y sus formas de lucha y actitud para darnos la seguridad física y la fortaleza necesarias pueden seguir las siguientes grandes alternativas: (A. Adler, Karen Horney). [A35]
A1.- Atacar por los objetivos para lograr vencer las resistencias como venganza o imposición. El sujeto trata de intimidar y vencer al objeto además de las resistencias a través de acciones excesivas, (imponer sus propias reglas y obligar a otros a «jugar» en los términos que ella dicta: Szasz).
La energía se incrementa en forma desmedida para ir en «contra» de otro sujeto u objeto para alcanzar por la fuerza un objetivo. Este desbordamiento de la energía se convierte constantemente en ataque ante cualquier situación que se siente amenazante. El ataque puede continuar aunque se haya logrado el objetivo o se vuelva contra otras resistencias que se asocian a éste, y en casos extremos contra cualquier objeto. Cuando el ataque persiste sin la resistencia correspondiente lo llamamos agresión.
A2.- Luchar por los objetivos para vencer las resistencias y convencer. El sujeto quita las resistencias a través de acciones adecuadas, (se puede llegar a un acuerdo mutuo – Szasz).
La energía vital se concreta a quitar el obstáculo hasta lograr el objetivo. Las personas que tienen una fuerte energía vital bien canalizada se «crecen con el castigo», esto es, disponen de la energía necesaria para lograr el objetivo.
A3.- Someterse por el objetivo para transformarse con las resistencias y apoyarse. El objetivo llega a «modificar» al sujeto por acciones insuficientes. (acatar las reglas «coactivas»- Szasz. Postura sumiso-masoquista Bieber.) La energía no es usada para “quitar” las resistencias del objetivo, más bien para “seguir la corriente”, o para adaptarse a ellas.
A4.-Retirarse de las resistencias de los objetivos y “tratar” de sustituirlos. Las resistencias «vencen» al sujeto por acciones inadecuadas, (renunciar al plano social y refugiarse en juegos idiosincrásicos- Szasz).
Se huye de las resistencias y se “trata” de buscar un objetivo “sustituto” (“resistencias” en la terapia); la persona llega a negar el interés que tiene por el objetivo original. Hay una tendencia a aislarse y en casos extremos a negar y a abandonarlo todo.
Existe también un aparente retiro de ciertos objetivos que ofrecen una resistencia condicionada que más bien opera como bloqueo, (padre-hijo, macho-hembra), o inhibición.
Además de las formas de usar la fuerza vital, interviene la intensidad [A36] hacia el logro de los objetivos. Esta intensidad proviene tanto de los factores genéticos, aprendidos como ambientales y se puede describir como sigue:
Fuerte: Tiende a asociarse con luchar y atacar hasta lograr los objetivos. Puede llevar al pragmatismo, al activismo, a la agresión y por lo tanto a la rebelión y a la guerra. Tendencia al liderazgo, al feminismo o al machismo y al desarrollismo.
Débil: Tiende a asociarse con someterse o huir de los objetivos. Puede llevar al pasivismo, la timidez, la sumisión, a la defensa y al subdesarrollo. Tendencia a la adaptación. La debilidad puede formar rechazos permanentes a ciertos objetos, como defensa o fortaleza estereotipada, (fobias). La huida «sustitución» puede hacerse cíclica, (depresión-manía). La huida puede ser hacia objetos anteriores (regresión).
Indiferenciada: En el extremo de la debilidad la fuerza no logra asirse a los objetivos. La fuerza vital no corresponde al uso que se hace de ella. El objetivo de la fuerza suele centrarse en sí mismo (autoagresión) o como desvalimiento o derrota (baja autoestima) y en los objetos «sustitutos», (psicosis). Por último, en la huida total, el sujeto abandona todo (degradación, esquizofrenia o suicidio).
Se encontrará siempre una combinación de modelos, por ejemplo: Apariencia de debilidad para vencer, (histerismo); apariencia de fortaleza, (más bien rigidez) cuando se huye y “sustituye”, (manía). Apariencia de huida para después atacar, (delirio) etc.
La madurez [A37] se alcanza cuando se hace uso adecuado de cualquiera de los modelos dependiendo de su resultado (experiencia) ante las distintas circunstancias y de la cualidad de los objetivos.