PULSIÓN
Desde el principio se ha reconocido que el concepto de pulsión es semejante al concepto del instinto; sin embargo, se atribuía a las pulsiones determinadas ventajas teóricas sobre los desacreditados instintos. El concepto de pulsión tenía la ventaja técnica de haberse basado en una nueva distinción conceptual entre energía y estructura.
Una cuestión muy importante que se ha discutido en el concepto de pulsión, es la de que a las pulsiones se deben la dirección y regulación de la conducta o la energía de la conducta, o las dos cosas, la energía y la dirección de la conducta. Si se apoya el concepto de pulsiones múltiples y específicas, se obtiene el resultado de que las pulsiones dirigen la conducta (Etólogos). Si en cambio, se piensa en una sola pulsión generalizada, se descubre que su función principal es energizar la conducta. (Hull).
Pero si se ha aceptado que los fines de la conducta son fijos, tendremos que inclinarnos por la energía que dirige a la conducta y adoptar para la persona, a partir de la estructura trial propuesta, la hipótesis siguiente:
1º Considerar que existen tres tipos distintos de energía.
2º Considerar que estos tipos de energía tienen fines que dirigen la conducta.
3º Que los fines de las energías dirigen a la conducta a objetivos que se realizan en objetos específicos. Estos objetos son: físicos, sociales y culturales (Parsons, Carnap, Jorgensen, Brunswick).
Los objetivos están interrelacionados, pero tienen un ser independiente. Cada uno de estos objetos tienen relación directa con cada una de las funciones. Los objetos físicos con la función conservación del individuo, los objetos sociales con la función de conservación de la especie y los objetos culturales con la función de conservación del ser.
4º Las tres energías tienden a identificarse con ciertos objetos y acciones específicas más comunes. (Etólogos).
5º Las tres energías forman una energía «molar» que da el volumen de la energía total de que puede disponer una persona.
6º Las energías pueden ser «incrementadas y canalizadas» por circunstancias externas, por salud, por edad, o por voluntad y podemos representar estas energías como sigue:
Estas «formas» dependen del ser de la persona y éstas a su vez se reflejan por la preferencia en lo físico, en lo social o en lo cultural.
Como se aprecia en los esquemas de energía, la energía primaria y secundaria se desplazan en un mismo plano, aunque en direcciones distintas. Sin embargo la energía terciaria se desplaza en un plano diferente, dejando de ser un esquema bidimensional para convertirse en un esquema tridimensional.
En el reino animal y vegetal se actúa principalmente en el plano físico-natural, la pequeña parte del ser del animal y vegetal se logra al vivir y reproducirse como animal o vegetal.
El ser humano logra su total independencia de la dimensión físico-natural y agrega una dimensión de espacio-tiempo y de libertad-responsabilidad que desconoce el vegetal y el animal.
Cuando predomina la energía de conservación del ser, ésta puede crecer sobre las otras dos, disminuyéndolas a su mínima expresión. Esto se logra por convicción propia y obviamente es una manifestación de cualidad humana. O por el contrario, el desarrollo predominante de las otras dos funciones hace disminuir o se complementan con esta tercera función.
La forma de reconocer la Estructura Funcional es a través de su finalidad y objetivo, de donde se deriva el indicador de su ciclo de equilibrio2, su energía, su modelo de conducta, su manifestación interna y externa principal y su forma de plenitud de la persona. Y por último su relación orgánica y su relación con el desarrollo y evolución del individuo y de la especie.