MANUAL
Los manuales son exposiciones generales sobre una materia. Son documentos didácticos que contienen las nociones esenciales de una ciencia, técnica o arte. Son un compendio o síntesis de las partes sustanciales de una asignatura o conocimientos básicos de una materia, a diferencia de los tratados, que poseen los temas desarrollados de una manera analítica.
INTRODUCCIÓN
ESTRUCTURALISMO
La noción estructura designa no una unidad orgánica visible, sino un modelo teórico-práctico que traduce la realidad en términos lógicos y/o matemáticos, un «simulacro del objeto empírico» (R. Barthes) capaz de mostrar lo que en el objeto mismo permanecía oculto o, si se prefiere ininteligible.
La actividad estructuralista consiste, en términos generales, en «reconstruir» un objeto o fenómeno de manera que salgan a la luz sus leyes de funcionamiento: se trata de identificar, bajo la diversidad de las formas aparentes, aquel pequeño número de principios o esquemas fundamentales que permitan formular unas leyes generales y establecer unas correlaciones estructurales, para que la «estructura defina un conjunto organizado, no solamente en su singularidad específica, sino también en su comparabilidad con otros conjuntos». (Poullon). La psicología debe prestar atención a la continuidad dinámica de la mente humana, es decir, a su estructura. (Dilthey).
La psicología estructural trata los hechos «como son» mientras la psicología funcional estudia «para qué son» (Titchener).
La estructura debiera identificar sus funciones y/o a través de las funciones identificar la estructura que las sustenta, y en esta forma tratar de responder a ambas preguntas a la vez.
Nos proponemos partir de la estructura funcional en la persona para organizar el todo que nos de la unidad. Un esqueleto donde podamos colgar todas las partes.
LA ESTRUCTURA BÁSICA
Partimos de la célula para tomar la hipótesis del evolucionismo en que las estructuras básicas (en su caso se demostró con las articulaciones) permanecen a partir de elementos primitivos y se desarrollan hasta hacerse más complejos y diferenciados, y que en último término, esto, simplemente representa la unidad cosmológica. (Einstein)
Tomamos también el criterio aceptado de que si combinamos un número determinado de elementos dando lugar a un sistema complejo, un sistema exhibe a menudo propiedades que no aparecen en los elementos aislados.
Tal fenómeno ha sido frecuentemente descrito como propiedades surgentes. En otras palabras el todo no es sólo la suma simple de sus partes.
Si lo anterior es válido debemos reconocer también que en una estructura más compleja, los elementos básicos tendrán propiedades que no aparecen en organismos más simples. A tal fenómeno lo describiremos como propiedades diferenciales.
Lo anterior nos lleva a la hipótesis de que la persona no puede ser explicada por la sola función de las células, pero todo hace suponer que la estructura funcional de la célula debe permanecer en organismos superiores.
La célula tiene tres funciones:
De nutrición: estado de equilibrio activo o dinámico.
De reproducción: células descendientes semejantes.
De relación: reacción de las variaciones del ambiente o estímulos.
Veamos otro organismo básico: el ácido nucleico está asociado a la biosíntesis de las proteínas y a la transmisión de la información genética.
En la estructura de las proteínas se distinguen varios niveles.
Estructura primaria: consiste en la simple ordenación de la secuencia de manómeros en el polímero.
Estructura secundaria: se refiere a las interacciones entre los residuos: estas son responsables de la forma de las moléculas en el espacio.
Estructura terciaria y cuaternaria: describen la interacción de la proteína con el medio que les rodea y con otras moléculas para formar agregados de enorme peso molecular.
Todo ser vivo, desde el más grande de los animales a la más pequeña de las bacterias, pasando por todo el reino vegetal, se caracteriza por llevar a cabo tres funciones: autoconservación, autorreproducción, autorregulación.
Se entiende por autoconservación el conjunto de funciones más o menos complejas mediante las cuales todo ser vivo obtiene y transforma la energía que precisa para realizar el resto de las funciones, en consecuencia, es básica para la continuidad de la vida. Como energía es la capacidad de realizar un trabajo, transformando la energía química en calorífica y por último en mecánica.
En la función de autorreproducción todo ser vivo es capaz de engendrar, de un modo u otro, nuevos seres semejantes a él. Como su nombre lo indica, la autorregulación es el propio control que todo ser vivo ejerce sobre sus funciones, que le permiten adaptarse y relacionarse con el medio que le rodea, tanto en lo que respecta al ambiente físico, como al resto de los seres vivos que habitan con él.
Para los animales superiores encontramos lo siguiente:
Instinto.- (del latín instinctus, instigación, impulso).
Disposición psicofísica hereditaria, común a todos los individuos de una misma especie y causa de las conductas peculiares de cada uno de ellos. Normalmente está ya formado por completo al nacer el animal. Por su condición de hereditario y específico no precisa de aprendizaje, por lo que ha sido definido por Pavlov como acto reflejo no condicionado.
Difiere, pues, del acto reflejo condicionado en que puede actuar independientemente de la presencia del estímulo. Se reconocen como instintos básicos los encaminados a la conservación del individuo y los destinados a la conservación de la especie.
En este punto nos debemos preguntar:
¿Por qué nunca se ha considerado la existencia de un tercer instinto básico que tenga como correlación las funciones de todo ser vivo? Solo se ha tomado las manifestaciones del instinto animal.
Ha existido una grave omisión al tratar de «explicar todo lo humano» a partir de los dos instintos planteados y algunas veces haciendo énfasis en sólo uno de ellos.
Es curioso observar que algunas teorías, aunque han partido de uno o dos instintos, encuentran la solución a sus problemas haciendo tres y algunas veces cuatro partes en el aspecto funcional. Los filósofos, médicos y psicólogos durante más de dos mil años lo han intentado en este sentido. Por ejemplo:
El primer intento de clasificación de los temperamentos es obra de Hipócrates. Apoyándose en su experiencia médica distingue en el hombre cuatro humores: la bilis amarilla, la bilis negra, la sangre y la flema. Fue el médico anatomista griego Galeno, el primero que describió los temperamentos llamados tipos de Hipócrates que nombró como: colérico, melancólico, sanguíneo y flemático, según correspondiera a los cuatro humores.
La psicología platónica distingue: un alma racional, el alma razona y domina a los impulsos corporales; un alma concupiscente o irracional, los impulsos, los deseos, las necesidades que conciernen al cuerpo; un alma irascible, como auxiliar del principio racional que se irrita y lucha por lo que la razón considera justo.
La psicología aristotélica distingue: un principio vegetativo, potencia nutricia y reproductiva; un principio sensitivo, que comprende la sensibilidad y el movimiento; un principio intelectivo, que se divide en: apetitiva o práctica como voluntad, intelectiva o contemplativa como entendimiento.
Los estoicos sin embargo propusieron cuatro principios: el principio rector o hegemónico que es la razón, los sentidos, el semen o principios espermáticos y el lenguaje.
San Pablo nos dice que todo nuestro ser está compuesto por el espíritu, el alma y el cuerpo.
San Agustín distinguió tres facultades del alma, que se modelan según la Trinidad Divina: Memoria-Ser; Inteligencia-Verdad; Voluntad-Amor.
Para Descartes el alma es solamente «racional» y se divide en entendimiento y voluntad.
El primero nuevamente en teorizar una tercera categoría, el sentimiento, incluyéndose en una nueva tripartición de los poderes o de las facultades espirituales fue Kant. Todos los poderes o las facultades del alma -dice Kant- pueden ser llevados a tres, que no se dejan reducir a un principio común: el poder cognoscitivo, el sentimiento del placer o del dolor y el poder de desear.
La triple división de las facultades del espíritu en conocimiento, sentimiento y voluntad permaneció en la filosofía del siglo XIX.
Cousin hizo corresponder a dicha división tres valores absolutos: la Verdad, la Belleza y el Bien.
Dilthey de acuerdo con Kant, dividió los actos mentales o actitudes en conocimiento, afecto y volición.
Kretschmer habla de tres tipos de personas físicas: leptosómico, delgado, esbelto, de contornos destacados; pícnico, de formas redondeadas, gordo, más bien bajo, miembros cortos, tendencia a la adiposidad; atlético, ancho de hombros, abdomen erguido, pelvis relativamente estrecha, marcado relieve de los músculos.
Sheldom se propuso continuar y mejorar la obra de Kretschmer distinguiendo tres componentes morfológicos: el endomorfo, el mesoformo y el ectoformo; con tres tipos de carácter: el viscerotónico, el somatotónico y el cerebrotónico, con tres funciones psíquicas: el sentimiento, la acción y el pensamiento.
Estos componentes corresponden a las tres principales hojas blastodérmicas que junto con el mesénquina da origen, desde la formación del embrión a los distintos órganos del cuerpo humano.
- Spranger nos presenta “Los tipos ideales básicos de la individualidad” que dividió en seis como: político, económico, estético, social, teorético y religioso.
Scheler sigue la jerarquía objetiva de los valores constituida por cuatro grupos fundamentales: Valores vitales, (salud, enfermedad, etc.); valores de lo agradable y desagradable, correspondientes a las funciones de gozar y de sufrir; valores espirituales, o sea estéticos y cognoscitivos; y valores religiosos.
Freud propuso: La teoría topográfica que dividió en tres planos: inconsciente, preconsciente y consciente. La teoría estructural con tres sistemas principales: el ello, lo instintivo y desconocido (inconsciente) es la fuerza determinante de los conflictos y de la personalidad. con su función en el principio del placer; el yo con el principio de la realidad; y el superyo con dos subsistemas el ideal del yo y la conciencia moral. Pero hizo de uno de los instintos, el de la conservación de la especie, sexual-libido, el centro de toda su interpretación. Tardíamente reconoció el instinto de autoconservación que él llamó “instinto de muerte” (tánatos) en conflicto con el “instinto de vida” (Eros).
La psicología transaccional la divide en: niño, adulto, padre, según el grupo de madurez con que actúe la persona.
La psicología del acto (Franz, Bretano, Stumpf), divide en tres los tipos de actos y clases de fenómenos mentales: ideas, juicios y sentimientos. El concepto de experiencia significa la aprehensión de actos de conciencia. El individuo es sujeto y fundamento de la posibilidad de los actos intencionales.
La mente, decía W. Wundt, es un proceso consciente que se produce con las leyes de la causalidad. Los elementos de este proceso consciente, son las ideas, los sentimientos y los impulsos. Sostenía además, que la psicología estudia los procesos de la sensación, la volición y el sentimiento. La unidad de todos estos procesos se denominan conciencia.
James como empirista radical que era, combatía el reduccionismo de la personalidad. Creía que cada individuo tiene tres «Yo». El yo material como la totalidad de todas las posesiones materiales, incluso el propio cuerpo, propiedades, dinero, etc. y sus respuestas emocionales como el júbilo y la depresión. El yo social que depende de la identificación con distintos grupos sociales tales como la familia, los compañeros, etc. El yo espiritual que comprende todas las disposiciones mentales juntas, y que se presenta como el centro de la acción y de la adaptación.
Thorndike, desde un punto de vista puramente empírico, distinguió tres tipos de inteligencia. La inteligencia abstracta que concierne a símbolos, palabras y conceptos. La inteligencia social se refiere a las relaciones humanas y está representada por la suma de datos de mando, tacto, y otras aptitudes sociales. La inteligencia mecánica que se relaciona con objetos, instrumentos y maquinaria. Esta última como la suma de aptitudes manipuladas aplicables a objetos físicos.
Tres son los tipos de aprendizaje según Tolman: la prueba y el error, el condicionamiento y la Gestalt.
Los tres niveles evolutivos del aprendizaje de Razran: el aprendizaje del primer nivel concierne a los organismos primitivos y a las vísceras. Las respuestas están condicionadas «cuando una de ellas es una respuesta a una necesidad biológica potente: hambre, sed, sexo, miedo, estímulo nocivo». El segundo nivel de aprendizaje puede referirse a los centros de dolor-placer del cerebro. En el tercer nivel, que se da en el evolutivo superior, tiene lugar un nuevo tipo de aprendizaje: el creativo. Este aprendizaje se limita principalmente a nuestros actos verbales – semánticos o simbólicos y se relaciona con la percepción, el razonamiento y la imaginación. También puede denominarse aprendizaje intelectual.
Aunque McDougall tuvo dificultad por precisar el número de los instintos, estableció que cada proceso instintivo se compone de tres elementos: el cognoscitivo, el afectivo y el impulsivo.
- Stern distingue tres modalidades de vida. La primera es biológica. En este nivel predomina la vitalidad del individuo. Crecimiento, maduración y reproducción son las funciones vitales. El mundo vital del individuo es su biosfera. La segunda modalidad es la experiencia vital. La experiencia tiene objetos que forman la distinción de Husserl entre acto y contenido. El tercer nivel o modalidad de vida no se da en las plantas y animales, es precisamente humano y representa valores culturales, sociales, morales y religiosos.
Parsons divide el ambiente en objetos físicos, sociales y culturales y sostiene que nos podemos orientar a los objetos en tres formas básicamente dispuestas: conocimiento, satisfacción y valores permanentes.
Szasz expone el modelo de la conducta humana como acatamiento de reglas. La gran variedad de reglas se pueden dividir en tres clases: reglas naturales o biológicas, éstas se relacionan con la supervivencia entre la vida y la muerte, la enfermedad y la salud; reglas imitativas o interpersonales, relacionados con la confianza en sí mismo, individuo y familia, frustración, felicidad y la enfermedad mental; reglas prescriptivas o sociales, relacionadas directamente con normas morales y religiosas.
- Hessen sintetiza la estructura psíquica del hombre en un ser espiritual que presenta tres fuerzas fundamentales: pensamiento, sentimiento y voluntad; corresponde a la estructura del objeto que son esencia, existencia y valor y que a su vez corresponden a una intuición racional, emocional y volitiva.
- Fromm establece tres orientaciones productivas que son: trabajar, amar y razonar, para crear cosas materiales, obras de arte y sistemas de pensamiento, pero, «con toda seguridad, el objeto más importante de la productividad es el propio hombre».
- y A. Green y J. Rowan establecen en la parte personal y consciente del hombre tres tipos de mente: la lógica formal, la emocional y la física, además de una dimensión transpersonal, como parte normal del desarrollo humano, donde se accede a las alturas más plenas de la dimensión espiritual, a lo divino.
- Frankl ve la estructura ontológica del ser humano como un ser integrado: sólo la persona espiritual -nos dice- viene a fundar la unidad y totalidad del ente humano. Y la funda como totalidad corpóreo-anímico-espiritual (Rothschild), con tres tipos de voluntad: el poder, el placer y el significado; con una triple dirección para la realización del significado de la existencia: de creatividad, de experiencia y de actitud; que corresponden a los tres valores por excelencia: el trabajo, el amor y el sufrimiento… Nunca podremos insistir demasiado -dice Frankl- en que esta triple totalidad la constituye el hombre entero.
Como podemos ver en el pequeño repaso anterior no sólo persiste la división en tres partes, sino además encontramos una gran coincidencia en la forma de dividirla.
La trialidad en lo humano tiene dos mil cuatrocientos años de reflexión que son suficiente demostración de lo patente de este hecho y de su búsqueda por precisarlo; y por lo tanto, hay suficiente material para intentar una teoría que lo unifique y le de coherencia.
La hipótesis que se propone consiste en agregar la tercera función en la estructura orgánica y psicológica del hombre que llamaremos Conservación del ser.
Para quedar como sigue:
Estructura funcional de conservación del individuo.
Estructura funcional de conservación de la especie.
Estructura funcional de conservación del ser.
Encontramos que seguramente no es una mera casualidad1 que esta estructura trial está desde lo más elemental: la célula, hasta el conocimiento de Dios como Trinidad (San Agustín), lo que nos refuerza que el hombre y el reino animal en su totalidad estén formados por tres impulsos o instintos básicos.