Libro Antropología Psicológica: Hacía una teoría de la integración de la psicología (Parte 2 de 3)

ENERGÍA O FUERZA

La finalidad y el objetivo de la estructura funcional terciaria son impulsados por una energía mental [C26] que proviene del sistema nervioso central y del cerebro y la energía espiritual que proviene de la substancia o esencia del hombre que es su alma espiritual. (Platón, Aristóteles, Epicuro, Tertuliano, Plotino, San Agustín, Scoto, Santo Tomás de Aquino, Olcam, Telesio, Descartes, Spinoza, Leibniz, Locke, Hume, Kant, Hegel, Wundt, Dewey, Jung). [C27]

Esta energía combinada se dispone para el pensamiento para asimilar la cultura, resolver y provocar los problemas y degradación hacia la finalidad y la perfección. Este pensamiento formal, concreto y sensible [C28] para cumplir con los objetivos tiene que ser lógico (Forma de conocer), real (Objetivo, existencia verdadera y efectiva), eficaz [C29] (Se retroalimenta en función de los resultados) y son la base del hacer y la experiencia teórica; y de las aspiraciones que para cumplir su objetivo tiene que ser trascendente y es base de la experiencia cimera (A.H. Maslow) [C30].

El pensamiento como medio modificable se manifiesta como la intuición o simple aprehensión, el juicio, el razonamiento por otro lado, la memoria, la imaginación, la fantasía y la capacidad cualitativa que se manifiesta como inteligencia y consciencia. [C31]

Es la energía que se manifiesta en el logro de las finalidades de las tres funciones sobre todo para enfrentar y solucionar problemas ante situaciones (saber y comunicación) [C32] y para perfeccionar el acto de ser, del devenir, del ser yo mismo.

LA CONSCIENCIA: La consciencia acompaña y crece con el ser. Se es «consciente» cuando los sentidos externos están en contacto con la realidad y la «persona» está acumulando «percepciones», y se advierte el conocimiento, se conoce, y se conoce que se conoce.

La mente se conoce a sí misma por sí misma, en cuanto conoce su propia existencia; en efecto, en cuanto percibe su propia actividad, percibe su propia existencia. (Santo Tomás).

Se tiene un tipo específico de consciencia en relación con las circunstancias existenciales prácticas de los actos humanos, que se llama consciencia moral o conciencia. La intuición y la conciencia tienden hacia el «ser» de las cosas y lo identifican como un «bien» o un «mal».

La consciencia hace posible el sentimiento y la conciencia la vergüenza y la culpa.

La consciencia «despierta» la libertad en el hombre y lo enfrenta a la responsabilidad de sus actos (Ser responsable de V. Frankl). Por otro lado la inconsciencia (inconsciente en Freud)  deja a merced de los modelos de conducta (Sistema de símbolos estereotipados: patrones, pautas, esquemas) adquiridos principalmente por imitación.

La consciencia y la inteligencia son las cualidades por excelencia del espíritu y son parte inseparable de la razón.

LA INTELIGENCIA: La inteligencia lleva a cabo operaciones cuyo objeto son las relaciones abstractas, sensibles y concretas.

La característica básica es la de proporcionar una «capacidad cualitativa» para manejar relaciones entre conceptos, (Terman) sentimientos (John Mayer, Peter Salove, Daniel Goleman) y hechos (Thorndike, Spearman).

Las relaciones dan mayor amplitud al sentido «crítico» y de «preferencia», al otorgar más comparaciones y alternativas entre conceptos, sentimientos y  hechos.

La inteligencia debe ser capaz de aportar todas las combinaciones (relaciones) de un conjunto de elementos, esto nos da el número de alternativas y la amplitud de las posibilidades. El proceso de búsqueda mediante el cual se consideran todas las posibilidades en forma sistemática, se llama algoritmo.

Si no hay inteligencia no hay juicio.  Las relaciones más puras se consideran las matemáticas.

La característica intelectual que otorga la inteligencia es la de una mayor flexibilidad (mayor número de alternativas) para poder enfrentarse eficazmente con su medio (Weschler), sobre todo para hacer frente a nuevos requerimientos (Stern). Esta flexibilidad está en función de la cantidad, complejidad y rapidez con que se manejan las relaciones (Meili).

Además toda relación cuando está en función de un objetivo o finalidad dá la característica de globalización. (Meili).

A la capacidad de flexibilidad, globalización y abstracción se le llama inteligencia general (Factor «g» de Spearman). A la capacidad de aplicación práctica entre hechos se le llama inteligencia específica.

Por lo tanto se distinguen tres tipos de inteligencia: La inteligencia abstracta relación de símbolos, palabras y conceptos.  La inteligencia sensible se refiere a las relaciones humanas, también se le llama inteligencia emocional. La inteligencia concreta o mecánica se relaciona con objetos instrumentales, maquinaria y en general a los objetos físicos (Thorndike).

En relación a la creatividad la inteligencia influye para producir el pensamiento divergente a comparación del pensamiento convergente, donde el primero se amplía para tratar problemas que tienen distintas respuestas y el segundo en resolver problemas que tienen una única respuesta.

INTUICIÓN Y JUICIO: La intuición es un conocimiento inmediato. Se le llama intuición formal a la aprehensión inmediata de la relación entre los contenidos sensibles o intelectuales; e intuición material, al conocimiento inmediato de una realidad «material» de un objeto o un hecho suprasensible.  La intuición material, a su vez se puede dividir en intuición volitiva (Dilthey), emocional (Pascal, Hume, Hutcheson, Messer, Scheler) y racional (Aristóteles, Platón, Plotino, San Agustín, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Kant, Fichte, Schelling, Schopenhauer, Geyser, Bergson, Husserl).

Todo objeto representa tres aspectos o elementos: existencia, valor y esencia que corresponden con la intuición  volitiva, emocional y racional.

La aprehensión o intuición capta la esencia de las cosas, lo que son. El producto básico de la intuición es el concepto. Los conceptos son universales, mientras que las cosas son individuales; abstractos, reducidos a sus esencias y separados de lo que es incidental, mientras que las cosas son concretas e individualizadas; va de lo sensible a lo inteligible; son inmateriales y espirituales.

La agnosia es la incapacidad de elaborar las sensaciones obtenidas por los sentidos para formar un concepto de lo percibido.

La intuición representa con la formación de imágenes y representaciones al pensamiento concreto pues la aprehensión, o es verdadera o no es aprehensión. El pensamiento concreto empieza con la etapa sensomotora donde predominan las actividades perceptivas y motoras que forman las pautas.

En el juicio se elabora un primer nivel de la razón que capta la composición, el orden y la relación de acuerdo con la igualdad, la semejanza o la diferencia elemental entre los seres.  Los procesos de identificación y clasificación son fundamentales para satisfacer la necesidad de ordenar el mundo que nos rodea.

Un pensamiento concreto «primitivo» tiene como base la «realidad» física y ordena las relaciones entre imagen, signo, símbolo y objeto, como si las cosas, los animales o las plantas y sus representaciones fueran capaces de actuar como seres humanos. (Animismo).

El juicio puede ser verdadero o falso, según se correlaciona con la realidad. La correlación del juicio con la realidad es la base del conocimiento y por lo tanto, de la ciencia por un lado, de la salud mental por el otro.

El juicio, es el paso intermedio entre la intuición y el razonamiento.

LA RAZÓN: La razón y la inteligencia son las fuerzas creadoras del mundo humano: han inventado el lenguaje, la escritura, las matemáticas, las artes, las ciencias. La racionalidad es un proceso que permite la flexibilidad de los medios que se determinan en relación a un objetivo en cada situación específica.

La apraxia es la imposibilidad de realizar actos, o sea, movimientos adaptados a un fin.  La anomia es la apatía y la desorganización sociales provocadas por la pérdida de metas.  (Durkheim, De Grazia, Merton, Szasz).

La característica del razonamiento hipotético-deductivo es que las operaciones se elaboran no sólo con información sobre lo real, sobre lo que aportan los sentidos, sino también sobre lo posible (producto de la razón y la fantasía), es decir, sobre lo que no ha sucedido pero podría suceder.

El concepto de razón como discurso permite la consideración formal del procedimiento propiamente racional, esto es, la lógica, que es la manera humana de conocer y ordenar la realidad.

El razonamiento discursivo hace posible nuevos conocimientos o nuevos juicios a partir de lo que ya conocemos.  Proceso en virtud del cual se parte de una premisa y se llega, debido a las estructura formal de las mismas, a un nuevo enunciado llamado conclusión.

El razonamiento, cuya expresión es la argumentación, se ha dividido en deductivo, el que partiendo de un juicio universal o general, concluye uno particular, identificado con el silogismo; inductivo, el que concluye con juicio universal o general partiendo de instancias particulares; analógico, el que obtiene un enunciado particular partiendo de otro también particular, en virtud de la semejanza de los mismos. Hace posible ordenar las cosas percibidas de acuerdo con la igualdad, la semejanza o la diferencia.

Para que el razonamiento general produzca conocimientos se tiene que seguir el proceso discursivo. La posesión de las conclusiones, sin tener en cuenta la inferencia por medio de las premisas, no constituye conocimientos, sino un nueva acumulación de datos. El conocimiento es el ser participando de otros seres en un progresivo enriquecimiento en el ser.

La razón es teleológica. Para encontrar medios flexibles que den solución o respuesta a problemas lo hace a partir de un objetivo o fin.

Cuando predomina la finalidad se habla de motivación; cuando predomina el problema y éste determina la dirección del pensamiento se habla de ansiedad (tendencia determinante de Ach); cuando predomina la búsqueda de la solución, sin éxito, se habla de stress o angustia, ocasionando, como ya se sabe, un gran desgaste de energía.  En la práctica se dan combinados (Taylor).

Cuando se aplica un fin o propósito que sirve para confirmar o modificar la actitud natural, se tiene una actitud activa del acto perceptivo que se llama intención (Brunswick). La razón se forma a partir de posibilidades intencionales que se constituyen en «polos intencionales» o «polaridades«. Percibir es interpretar (Wittgenstein), es decir, es considerar el significado del símbolo entre elegir  las posibilidades intencionales.

Cada polaridad, ofrece un sistema coherente donde cada polo ordena y estructura lo que es percibido y a su vez se «complementa» y «depende» de su polaridad.

El todo determina a las partes (Gestalt-Wertheimer, Kohler, Koffka). Cuando se razona, se percibe junto con el todo, un orden, una estructura.

Este orden y esta relación de la parte con el todo hace posible en la razón el análisis, descubrir las partes, y la síntesis, descubrir el todo.

El desarrollo intelectual trata de conseguir que el mundo, tanto físico como social, tenga un orden y una permanencia (constancia) que pase a formar parte de la cultura.

La cultura se basa en el desarrollo de sistemas de símbolos (semiótica) que conservan y extienden las experiencias particulares que corresponden a «realidades» físicas, sociales y a su vez culturales.

Un símbolo adquiere un significado dentro de un sistema cultural, familiar o personal, por lo tanto, un significado es siempre una relación con el objeto puramente convencional o arbitraria.

El signo es un estímulo físico cuyo objeto (sonido, imagen, etc.) tiene una función indicativa. Un signo icónico mantiene una similitud con los objetos que designa (signos corporales, Szasz).  Una señal tiene una relación causal con el objeto.

El lenguaje es el sistema de símbolos básicos por medio del cual se elaboran, se actúan y se comunican los pensamientos que provienen de necesidades, deseos y propósitos. (El lenguaje se da a través del habla, la escritura, el dibujo, las artes, las ciencias, las matemáticas). Según lo que predomine en la persona, el lenguaje será usado como pragmático, expresivo o cognoscitivo.  (Usos instrumentales del lenguaje: informativo, afectivo y promotor. Reichenbach). Cuando predominan en la persona los estados afectivos, se tiene una ordenación de la realidad circundante como un lenguaje autista (pensamiento autista).

El lenguaje está compuesto por sintaxis, que es su construcción lógica y es la parte formal; semántica, que son las relaciones entre los signos y los objetos. Verdad y falsedad son índices semánticos de la relación entre el signo y el objeto. Es la parte operacional. Pragmático, que es la forma particular de quienes lo usan, o sea, la relación entre signo-objeto-persona y es la parte práctica.

El uso y significación de los símbolos son aprendidos a través de una cultura en un proceso de culturización (socialización de Parsons). La culturización tiene lugar principalmente a través de la imitación, la identificación y la convicción. La diferencia se da en el grado de consciencia (Parsons, Allport, Piaget, Mouret, mecanismos del condicionamiento asociativo y clásico. Miller, Dollard, Skinner, mecanismos instrumentales).

La culturización ofrece el pensamiento concreto, sensible y abstracto a través de un sistema de símbolos: pautas, esquemas, patrones, creencia, fe, que se reúnen en una forma de conducta a través de modelos.

El pensamiento se inicia con las pautas que son los esquemas sensomotrices. Se empieza imitando de manera automática pautas de conducta como reglas motoras que más tarde se convierten en hábitos (Piaget). Con el resultado de la interacción del programa genético con el ambiente exterior se va formando una organización funcional que crece paralela al sistema nervioso.

Son consecuencia de las primeras operaciones-acciones de los niños (Piaget). Estas pautas topológicas comienzan con las experiencias táctiles, auditivas y visuales del niño y dan relaciones de percepción tales como: proximidad, separación (cerca-lejos), sucesión, cerramiento, continuidad, vertical-horizontal, derecha-izquierda, dirección, tamaño, distancia. (Piaget, Inhelder). Estos van formando el tiempo y el espacio.

En la segunda etapa de operaciones concretas aparece la representación, o sea el empleo del signo y del símbolo, con el dibujo y por último con la palabra.

También se tiene la pauta de relación interpersonal, que el recién nacido establece con su primer objeto que aparece cerca de él durante un período determinado. (Troquelado de Lorenz). Esta primera relación de objeto-afecto establece las pautas de seguridad vital y sensible. (relación del objeto; Freud, Splitz, función de discriminación básica, filiación y parentesco de Bowlby y Stern). Lo anterior da una actitud que aparece como una predisposición o tendencia a interpretar la realidad de cierta forma.  Seguramente existen otras pautas no mencionadas aquí y otras que faltan de estudiar.

El esquema es la forma genético-aprendida de organizar la información recibida. Empieza con una sucesión de acciones que tienen una organización. Este esquema se repite en situaciones semejantes. Forma una unidad básica de conducta susceptible de modificación, que en un principio es sólo práctica, pero más tarde se va convirtiendo en esquema simbólico.

Los esquemas que se van formando a lo largo del desarrollo tienen por misión organizar el mundo exterior y actuar eficazmente sobre él.  Estos esquemas desarrollan una etapa pre-lógica que tiende a conservarse, sobre todo si las siguientes etapas lógicas son deficientes.

Por último se organizan en sistemas de esquemas más amplios y se empiezan a aplicar más y más reglas que pertenecen a lo que se denomina lógica (Piaget).

El sistema de esquemas se amplía cuando se empieza a hacer uso de la razón (7-8 años) y aparecen las reglas lógicas. Se aprende a ordenar los objetos de acuerdo con sus semejanzas (analogías, conjuntos y sub-conjuntos -conservación en Piaget), y se empieza a ordenar el mundo en el que los datos de los sentidos están cada vez más subordinados a la deducción.

El aprendizaje del esquema «lógico» (estilo cognoscitivo, Kagan, Moss, Sigel, Valor funcional de Duncker) puede ser personal, familiar y/o cultural. Representa la sintaxis del lenguaje.

También formamos patrones que son juicios con significado-tipo.

Este significado-tipo tiende a estereotiparse formando una rigidez que ofrece las siguientes alternativas: 1) Una misma palabra o símbolo puede tener dos significados a la vez y muchas de las veces opuestos (K. Abel, Freud, Szasz); 2) A un mismo objeto se le nombra con distintos símbolos; 3) El objeto y el significado-tipo no corresponden en lo absoluto; 4) Una misma palabra se asocia por analogía formal, casual y/o afectiva con otras palabras o conceptos (asociación de ideas). Estos significado-tipo propician una falta de «realidad» que junto con los esquemas son los aspectos más importantes en el campo psiquiátrico (la mentira de Szasz).  Representa la semántica de lenguaje.

Las creencias son el conjunto de patrones que usamos cotidianamente a través de una culturización. Se tienen creencias activas, afectivas e intelectuales. Representa la pragmática del lenguaje. (Maslow, Perls).

La fe es un conjunto de creencias (que en el caso del cristiano, se derivan de una verdad revelada) y de un razonamiento hacia el fin último: Dios. La fe representa el grado más alto de globalización. La Fe es también, la posesión anticipada de los bienes futuros, la prueba (en sentido de gustar) de realidades que no se ven.

Los modelos sintetizan todo lo anterior relacionados directamente con la conducta y son reacciones-afectos-pensamientos-aspiraciones como respuestas típicas (estereotipadas) ante una situación, persona u objeto (transferencia de Freud; estilo de vida de Adler; rol social de Mead; Parsons, Merton, Nieman, Hughes, Sarbin; acatamiento de reglas de Peters y Szasz).

Un «modo de ser» establece pautas, esquemas, patrones y modelos que le son comunes y que lo identifican, aunque la mayor parte proviene de imitaciones, también se desarrollan formas de conducta por identificación y en el grado más alto de aspiración por convicción para representar un tipo de rol o papel (Parsons).

Para descubrir lo anterior y además detectar las primeras «grabaciones» que son determinantes para el modo de ser en las personas, tenemos el estudio de la biografía. (Recuerdos de sensaciones, vivencias y experiencias, “retrato del ser”).

MEMORIA, IMAGINACIÓN, FANTASÍA: La memoria es el proceso donde se retienen los conocimientos y experiencias pasadas y por la cual se vivencia la unidad del Ser como sujeto de las mismas, y en base al cual la razón elabora sobre «lo posible» y la inteligencia «descubre» nuevas relaciones.

EL recuerdo es la parte de la memoria que revive, reproduce sensaciones, vivencias y experiencias pasadas; y el olvido como la imposibilidad de recordar, puede ser temporal o definitivo, natural o a causa de lesiones cerebrales. En el olvido intervienen el shock y el trauma, así como la forma de realizar el aprendizaje, la vivencia o la experiencia así como el tiempo en que transcurrió al grabarse y la edad. (inconsciente de Freud)

La base de la memoria es el aprendizaje que puede ser concreto, sensible y/o abstracto y su ejercicio exige tres condiciones: atención, repetición y además asociación de ideas para la tercera. El aprendizaje también se ve afectado por interferencias llamadas inhibiciones que pueden ser: retroactivas, proactivas, por similitudes, asociativas, ecfóricas y afectivas. (Rohracher),(

Se reconocen tres tipos funcionales de la memoria: sensomotrices, auditivas (verbales) y visuales y dos niveles: superficial y profunda.

La amnesia es la pérdida de la memoria y puede ser anterógrada, retrógrada y psicógena.

Junto con la memoria tenemos a la imaginación y a la fantasía.

La imaginación permite presentar a partir de las percepciones habidas anteriormente, nuevas representaciones ante la consciencia en forma de imágenes, que en alguna forma representan necesidades, deseos y propósitos. La fantasía, junto con la razón produce lo posible, y por lo tanto las ideas que aplicamos a la «solución de problemas» se presenta como creatividad.  (Solución de problemas, productiva de Maier. Nueva combinación de elementos asociativos de Mednick).

Al lado opuesto las personas con escaso uso de la razón y que han fosilizado su intuición para la formación de «nuevos conceptos» tratan de «ver» la realidad a través de esquemas (Brunswick) y patrones que se han grabado en la memoria.

La tendencia de aferrarse a esquemas y patrones (fijeza funcional de la Gestalt) que no son actualizados o revisados con la realidad nos puede llevar a la ilusión y la alucinación. En la ilusión el aspecto apariencia en que se nos presentan las cosas no coinciden con el verdadero ser de las mismas, dando una percepción falsa.  Esto puede ser producto también por limitación de los órganos sensoriales, por estados afectivos o agentes externos como el alcoholismo, la drogadicción, en que se pueden evocar imágenes visuales, acústicas y cinestésicas. Aquí se incluye la suposición, que es una forma de ilusión que da por sentada o existente una cosa.

En la alucinación que es el grado máximo de la ilusión, se «percibe» como «reales» personas o cosas no presentes o en la no percepción de algo existente, también se refiere a la misma persona como cambio de personalidad, alejamiento de sí mismo.  En otras palabras, las posibilidades de la fantasía, se toman como cosas reales. El delirio alucinatorio es un sistema explicativo de las alucinaciones, que según el contenido puede tomar una forma de persecución, o una forma mística, erótica o de grandeza (Baruk) que corresponden a representaciones de las tres funciones.

Los sueños tienen contenidos de la memoria, la imaginación y la fantasía (lo que hemos sido, lo que creemos ser y lo que quisiéramos ser) con aspiraciones de poder, placer y soberbia así como de bien, amor y Dios. (Contenidos latentes de Freud y Frankl) Además los sueños pierden los esquemas lógicos y los patrones normales así como el tiempo y el espacio (simbolización), por lo que se puede hacer casi cualquier interpretación de sus contenidos, a partir de tomar como posibles  las representaciones de nuestras resistencias, conflictos o problemas así como de nuestras necesidades, deseos y propósitos.

 

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