Libro Antropología Psicológica: Hacía una teoría de la integración de la psicología (Parte 2 de 3)

MODELOS SENSIBLES DE CONVIVENCIA

La fuerza sensible es la energía que sirve para lograr el principio [B33] en una nueva persona y en mantener la convivencia necesaria para su conservación y desarrollo [B34] y a una búsqueda de seguridad social.

Los modelos básicos sensibles son el resultado de los factores genéticos, los aprendidos y modificados por la experiencia, como afectos [B34] en que se usa la energía sensible con relación a las personas y en los conflictos del medio social. Son formas de afectación y actitud.

Los modelos de convivencia, así como los de supervivencia y aprendizaje-perfección son impregnados por la masculinidad – feminidad [B34] que  tienen un predominio de los objetivos, la acción y la fuerza; y las personas, los afectos y la belleza respectivamente, así como las manifestaciones sensibles de rudeza – delicadeza, tosquedad – ternura, intrepidez – prudencia, descaro – recato,  sobriedad – coquetería,  paternal – maternal y otras.

 

Los modelos de convivencia cualifican a las relaciones con la siguiente correlación con la actitud vital: [B35]

 

 

Relación inter-personal Actitud vital Relación            con el sujeto Relación            con el objeto Sentimiento o emoción Caracte-rísticas secunda

rias

Puede resultaren
NoblezaSimpatía

Solicitud

Luchair hacia ApreciarAfrontar Preferir AmorCoraje FelicidadBienestar ansiedadangustia
GregarismoTernura

Amistad

Adaptarse a… AceptarTolerar Adherir DependenciaSumisión  RelajaciónImpulsión resignación
VulgaridadAntipatía

Enemistad

Ataque:Ir contra… RechazarVengar Permanecer (rigidez) CóleraIntrepidez

Odio

Rencor

Culpabilidad frustración
RechazoAbandono

Aislamiento

Huir de… AbandonarAlejar Sustituir CobardíaDerrota

Amenaza

Pérdida

Depresión fracaso

Los modelos se pueden explicar de la siguiente manera: [B35]

  1. Se aprecia a las personas a partir de elegir o preferir entre éstas. El elegir significa también afrontar la decisión, genera un sentimiento de coraje para la búsqueda del objetivo y de amor para lo elegido. Tiene como característica desde el encuentro del bienestar hasta la felicidad. La manifestación de ansiedad o angustia ante una posible mala elección.

Corresponde a la actitud vital de lucha y a una  relación interpersonal de nobleza, fidelidad, simpatía, solicitud, entrega, gregarismo, ternura o amistad.

  1. Se acepta o se tolera a las personas y la adhesión a ellas sin mucha reflexión. Se genera el sentimiento de dependencia o sumisión, cuando menos en forma aparente. Tiene como característica la adaptación a la situación y el impulso en la acción que corresponde a la misma actitud vital. La manifestación de resignación ante una inadecuada adaptación.

Corresponde a la actitud vital de adaptación y a una relación interpersonal de nobleza, fidelidad, simpatía, solicitud, entrega,  gregarismo, ternura o amistad.

  1. Se rechaza a las personas o se trata de tomar venganza de éstas, puede ser para permanecer en una misma situación o idea. Genera un sentimiento de intrepidez-cólera hacia la búsqueda del objetivo y de odio-rencor para lo rechazado que propicia una constante crítica y agresión. Puede tener como característica secundaria de culpabilidad y de frustración ante una mala decisión.

Corresponde a la actitud vital de ataque y a una relación interpersonal de vulgaridad, antipatía, posesión o enemistad, con manifestaciones de ira e impulsividad.

  1. Se abandona a las personas o se intenta alejarse de ellas, para tratar de sustituirlas. Se genera un sentimiento de derrota-cobardía hacia la búsqueda del objetivo y de amenaza-pérdida para lo rechazado. Tiene como característica secundaria la sensación de depresión y puede manifestarse como fracaso ante una mala decisión.

Corresponde a la actitud vital de huida y a una relación interpersonal de rechazo, abandono o aislamiento.

Los dos primeros modelos de lucha y adaptación tienden a complementarse en forma más frecuente, así como los modelos de ataque y huida, aunque se pueden dar todas las combinaciones según la situación y muchas veces como una forma estratégica para obtener un óptimo resultado.

Disponer de la necesaria fuerza sensible significa estar en condiciones de obtener y mantener hábilmente las relaciones interpersonales y poder resolver los conflictos. Lograrlo se manifiesta con aprecio, aceptación y/o autoestima ; no lograrlo significa rechazo y aislamiento y/o baja autoestima.

Además los modelos de las formas de usar la energía sensible se combinan por su intensidad (operación de la energía) hacia el logro de las relaciones personales. Esta intensidad [B36] proviene tanto de los factores genéticos como ambientales y se pueden describir como sigue:

    Fuerte: Tiende a asociarse con apreciar y aceptar las relaciones personales como el objetivo más importante.  Nos lleva a la identificación, a la amistad, a la sociabilidad, al gregarismo, al sensualismo, a la aceptación, al don de gentes, al carisma.

       Débil: Tiende a asociarse con rechazar y huir de las relaciones personales. Nos lleva a la soledad, al aislamiento y a la segregación. El abandono puede ser hacia figuras anteriores (regresión).

      Indiferenciada: Cuando se llega al extremo y no se tiene ninguna relación «salvadora» al buscar imágenes «sustitutas» (fantasía-alucinación) se observa como juega un papel fundamental la falta de amor (Binswanger) y muy baja autoestima. Por último el sujeto abandona todo, huye, se da por vencido, y puede llegar a la paranoia y al suicidio.

La madurez se logra por el resultado en la calidad de las relaciones.[B37]

 

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