En el evangelio vemos que Jesús hizo notar a la multitud que es necesario evitar la avaricia, «porque la vida del hombre no depende de la abundancia de bienes que posea».
+ En la parábola del hombre rico, Jesús nos enseña que acumular bienes en este mundo no nos garantiza que vayamos a disfrutarlos algún día.
+ Si nuestros planes no van de acuerdo con la Voluntad de Dios, se revertirán contra nosotros.
+ Por eso, hay quien dice: «Si Dios quiere», «Con el favor de Dios», antes de emprender algo.
¿Cómo podremos hacernos ricos de lo que vale ante Dios?
Reflexión
La única garantía que tenemos es que moriremos, y dejaremos bienes acumulados en la tierra, lo que sí puedes llevarte son los tesoros en el cielo acumulados, osea el bien que hiciste a tu prójimo, empezando por el más próximo o cercano a tí y luego al más necesitado, también el mal que dejaste de hacer, ofrecido a Dios, es otro ‘token’ que puedes acumular para el cielo.
Dios no te preguntará cuántos títulos de propiedad tuviste o cuántos autos o artículos de lujo tuviste, por el contrario, las cosas materiales durante tu vida en la tierra son un riezgo para influenciar negativamente a tu espíritu, en la mayoría de los casos. Alíneate al plan de Dios.