Una casa sin Dios

 

En mi casa no había Dios | Una Casa Sin Dios

Objetivo

Analizar el punto de vista de una persona que en su casa no había Dios o una estructura moral hacía el bien, en contraste con los hechos o verdades que hoy sabemos de Dios.

Introducción

En una persona, lo que le fue inculcado hasta aprox. la edad de la pubertad de los 13 años, la va a marcar por el resto de su vida, como vemos alrededor del mundo personas de diferentes culturas y lugares, cada una con sus creencias y costumbres muy distintas a las nuestras. En este escrito contrastaremos una vida de una persona sin Dios contra la realidad de Dios, con todas sus pruebas tangibles.

Realidad VS Querer

Hay realidades objetivas (la existencia de la materia, de la tabla de multiplicar, de Dios), aunque no te lo hayan inculcado en casa o aunque en tu mente digas “no creo” o “yo no quiero creer”, ésto no cambia la realidad. Si un meteoro que no puedes ver, viene directo al planeta y lo va a destruir, esto nos lo dice un astrónomo con años de experiencia y estudio, si tú te volteas, te ríes de él y vives tu vida como si eso no fuera a pasar, no cambia el hecho de la existencia del meteoro y de la destrucción del planeta.

Lo mismo pasa con la existencia de la materia, puedes negarla, sin embargo aquí está. O la existencia de la tabla de multiplicar, puedes negarla y decir que no existe porque no puedes tocarla y no es tangible, sin embargo es un concepto que existe. Lo mismo pasa con Dios, ahí está, existe, nos mandó a su hijo Jesús a hacer lo que nadie más puede ni ha podido hacer, negarlo no cambiará ninguna realidad.

La existencia de Dios

Del año 0 al año 1600 sabemos muchos hechos históricos, aún con los pocos avances en la ciencia, y podemos estudiar la historia de miles de personas que vivieron en esta época, sus logros, su vida, historia de países, etc. sin embargo del personaje que hay más evidencia física y científica hoy día, que comprueba su caminar por este mundo es de Jesús de Nazareth. Te haz preguntado entonces porqué muchos lo niegan, pero no niegan que existió Calígula o Poncio Pilato? Jesús se validó a sí mismo y a Dios que lo envió, entonces negarlo es por conveniencia propia cierto?

Si en mi casa no había Dios, así tengo que vivir y morir?

Me he encontrado con un patrón interesante en el tema de Dios, así como en otros temas, pero quien no cree, o no quiere creer, no estudia, no investiga, no lee nada nuevo. Pero defiende su falta de fe como si estuviera preparado y estudiado por más de 10 años como un sacerdote sí se prepara y estudia más que un médico con especialidad. Entonces por qué defiende su falta de fe, con falta de información? Costumbre y conveniencia, tal vez. Si te estoy diciendo en este momento que Dios nos pide amarle, y elegirlo a Él, sobre todo lo demás, debería darte inquietud de estudiar, leer, investigar más acerca de esto, no vaya a ser se te acabe el tiempo en este mundo y te quedes sin darle gusto.

Las matemáticas perfectas

Los científicos hoy día dicen que el universo tiene tanta matemática que es imposible sea un acto al azar, el creador de todo tiene que ser el mejor matemático que existe. Se puede hoy entender un poco de estas matemáticas por ejemplo sabiendo con precisión el momento en que se acercará a nuestro planeta el cometa Haley, que da vueltas en una órbita y se acerca a nosotros cada 75-76 años. Como dijo Albert Einstein “En tan perfecta armonía en la que funciona el cosmos que yo con mi limitado pensamiento humano puedo apreciar, me sorprende aún hay personas que dicen que no existe Dios. Pero lo que más me enoja es que me citen como si también pensara como ellos.”

Conclusión

Tus padres no eran perfectos, tú no eres perfecto, nadie lo es. Es posible hayan cometido un error tus padres en tu educación espiritual, haciendo a Dios a un lado, te toca a tí despertar ese interés, esa curiosidad que naturalmente tenemos como humanos para descubrir a Dios, en vida (ya que en muerte todo está hecho, ya no hay vuelta atrás). Este es nuestro momento de probarnos, de elegir a Dios voluntariamente y hacer el bien a todos. Así cuando nos toque morir Jesús nos reconocerá como hermanos, y no nos dirá “No se quién es este, no lo conozco, ya que me vio hambriento y no me dio de comer, me vio sediente y me ignoró…”.

 

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