Hasta cuando tendré que soportarlos

Yo al estar alineado con la filosofía de Jesús a su máximo esplendor posible en la Tierra (dogma de la Iglesia Católica), solté risa con esta lectura ya que entiendo la desesperación que sintió en la situación de quienes lo rodeaban, cómo aún teniendo a Jesús tan cerca, su entendimiento estaba tan lejano. No nos pasará hoy 2 mil años después igual? De seguro! La presencia de Jesús está aún más presente, multiplicada, por sus santos, religiosos y feligreses, y exponenciado con el sacramento de la Eucaristía donde está físicamente ahí Jesucristo, y sin embargo la gente sigue igual de “incrédula y sin fé”. Si tuvieran una fracción de idea de Jesús en la Eucaristía, ahí estarían todos los días en la misa.

En esta lectura también hay una evidencia más de la existencia del demonio y de cómo tiene la capacidad de alojarse en humanos para atormentarlos, aunque luego de los regaños de Jesús no hay demonio que pueda desobedecer. También el demonio trabaja de formas ocultas, alterando emociones e ideas. Nosotros también podemos expulsarlos en el nombre de Jesús, si tenemos fé y hoy día hay cientos de sacerdotes católicos que hay expulsado cientos de miles de demonios. Si tu fé patina, perteneces a alguna secta cristiana o no cristiana o te traiciona tu intelecto, lee acerca de estos sacerdotes exorcistas y de los milagros eucarísticos, de seguro vuelves al camino de Dios.

Hasta cuándo tendré que soportarlos?!

El endemoniado epiléptico. 

Cuando llegaron donde la gente, se acercó a él un hombre que, tras arrodillarse ante él, le suplicó: <<Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y sufre mucho. Muchas veces cae en el fuego y otras muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarlo.>> Jesús exclamó: “¡Ay, generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!» Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le preguntaron: <<¿Por que nosotros no pudimos expulsado?>> Les respondió: <<Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará. Y nada os será imposible.>> Mateo 17 (14 al 21)

 

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