El divorcio

Pregunta sobre el divorcio.

Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y fue a la región de Judea, al otro lado del Jordán. Le siguió mucha gente, y los curó allí. Se le acercaron entonces unos fariseos que, para ponerle a prueba, le preguntaron: ¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera? El respondió “¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, loz hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne?” De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.” Le preguntaron: ¿Porqué entonces prescribió Moisés dar acta de divorcio y repudiarla? Les respondió: “Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres a causa de vuestra cerrazón de mente. Pero al principio no fue así. Pues bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra comete adulterio. Mateo 19 (1 al 9)

Reflexión

Jesús nos repite lo que dijo el Padre, y le da validez contra otro decreto de Moisés que duró alguna época, y es que no hay divorcio permitido por capricho ya que marido (masculino) y mujer (femenino) se han convertido en un solo cuerpo unido, sin embargo cada uno con su alma individual, pero en términos terrenales un equipo inseparable. Creo que esta corta lectura separa a cientos de miles de Dios y de la Iglesia, ya que en vez de aceptar la realidad (como no les “conviene”), prefieren repudiarla, rechazarla y mejor hacer lo que les plazca. También la lectura habla de -excepciones- a la regla, en casos graves, en los cuales se establece que no hubo unión, se anula ese matrimonio, para el cual hay que acercarse a la Iglesia Católica para ayudar a determinar, y ayudar a ver si es que hay una nulidad matrimonial, o es un capricho nuestro que Dios no permite, y sólo queremos tratar de engañar a nuestra consciencia, sin embargo a Dios no se le puede engañar, por eso hay que tener mucho cuidado con no caer en la soberbia y arrogancia en este y en todos los demás temas espirituales. Las cosas son como son, humildad es saber reconocer que no somos autoridad y debemos aceptar la realidad como viene.

Tristemente los divorciados y adúlteros, se separan de la Iglesia, ya no van a misa, ya no rezan, no se acercan a los sacramentos, parecen sólo acordarse de Dios cuando están en algún problema grave o peligro de muerte. Es tristísimo porque todo lo anterior no es para los justos, sino para los pecadores, Jesús vino al mundo no para los justos, sino para los pecadores, ir a misa, ir a confesarse, ir a comulgar, acercarse a Jesús sacramentado en la hostia, es especialmente para los divorciados y adúlteros y todos los demás que pecamos (osea todo el mundo, ya que TODOS pecamos, se puede decir que diario). Ve a misa, busca a un sacerdote, toma los sacramentos, para eso están hechos: La Iglesia o el Templo no son un museo de santos donde va la gente buena, sino un hospital de nosotros, los pecadores. Acércate y descubre la felicidad terrenal y eterna!

 

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